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“Software y Contenidos Libres en la Escuela”

Con este título, se desarrollo el 25 de Agosto de 2010, una charla en el Instituto de Formación Docente nº 122 “Dr. Illia” de la ciudad de Pergamino, Buenos Aires, a cargo de los docentes Federico Gazaba y Carlos Sisek.

El desarrollo de la charla mostró a los asistentes la existencia, primeramente, de una alternativa Libre al sistema operativo que utilizan actualmente.
Además de la existencia de aplicaciones de oficina de entretenimiento y de educación con una licencia no privada.
También se explayó en las diferencias entre licencias Privadas y Libres (GPL,CC,etc)

El público asistente acompañó con agradado cada exposición y participó de las requisitorias y fundamentaciones que se daban en cada momento.
El público conformado por docentes de formación superior, alumnos de profesorados de Matemáticas, Biología y Analistas de Sistemas aplaudió  luego de más de 90 minutos de exposición.

Durante la exposición

Ocho mitos sobre las Licencias Libres

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Hay muchos mitos y leyendas relativos a los aspectos tecnológicos o comerciales del software libre. Pero también es útil comentar y aclarar varios conceptos equivocados referidos a los diversos aspectos legales de las licencias libres. Eso, entre otras muchas cosas, es precisamente lo que hace un libro de distribución libre y gratuita llamado “La Biblia del Software libre”, de la Universidad Abierta de Cataluña. Es un poco largo pero vale la pena. Aquí los reproducimos.
“El copyleft está en contra o no respeta el derecho de autor”
Este mito consiste en creer que el software libre (y las licencias asociadas) crea un nuevo marco de derecho de la propiedad intelectual, el copyleft, “en vez de” el copyright. Al contrario, tal como lo explican todos los defensores del software libre, las licencias libres se fundamentan directamente en el derecho de propiedad intelectual vigente, ya sea el derecho de autor de estilo continental, sea el copyright anglosajón. La FSF y otros autores del movimiento de software libre usan sus derechos de autor otorgados por el marco legal justamente para defender las libertades ofrecidas por sus licencias.

Ejemplo: Por ejemplo, aunque no haya ninguna decisión judicial al respecto, Eben Moglen, abogado de la FSF, ha comentado que varias veces ha tenido que amenazar con acciones legales (fundamentadas en el derecho de la propiedad intelectual) a empresas que habían “privatizado” código bajo licencia GPL.

Consideremos, por ejemplo, las dos características principales del software libre, las libertades de uso y el efecto copyleft.

1) En relación con las libertades de uso, el marco legal permite a los titulares definir los derechos de explotación de la obra protegida. En lugar de restringir los usos del licenciante como lo hace la mayoría de las licencias propietarias, la licencia libre los amplía al máximo permitido.

2) Respecto al copyleft, el autor de una obra derivada puede crearla únicamente porque el titular de la obra original en que se basa se lo permite, bajo ciertas condiciones. Si estas condiciones –por ejemplo, la de distribuir la obra derivada bajo la misma licencia– no se cumplen, la licencia original se resuelve y la obra derivada es una violación de los derechos originales. Por ello, se ha dicho que el copyleft es legal como cláusula resolutoria.

Por lo tanto, no hay contradicción ni oposición entre los derechos de autor legislados y los derechos bajo una licencia libre. Es más, se puede argumentar que en tanto que una licencia libre respete las excepciones y los usos permitidos del usuario bajo este marco legal, se ajusta más al derecho que muchas licencias propietarias

“El software libre no tiene titulares o propietarios u obliga a ceder sus derechos de autor”
No hay nada más equivocado desde el punto de vista legal. El marco jurídico de la propiedad intelectual confiere derechos de autor automáticamente a los creadores del software (o, en algunas circunstancias, a las empresas contratantes de los creadores). Casi la única obligación compartida por todas las licencias libres es la de mantener los avisos de titularidad de los creadores iniciales del software (el famoso Copyright Notice). Y, como lo indica E. Moglen de la FSF, estos titulares de los derechos actuarán con fuerza para defenderlos.

Estos derechos se pueden ceder, pero únicamente con el consentimiento explícito del autor (con la excepción de los derechos morales sobre el software, en países dónde estén reconocidos, los cuales no se pueden ceder). Por lo tanto, las licencias no pueden quitar la tituaridad del software a sus creadores. Algunas licencias libres obligan a distribuir o publicar el código fuente de obras nuevas, que se consideran modificaciones u obras derivadas de software original, pero no a ceder el código o los derechos del titular sobre éste.

“No se puede hacer un uso comercial del software libre”
Otra creencia equivocada: como hemos visto, no hay límites sobre el uso del software libre, solamente algunas condiciones sobre su modificación y distribución posterior. Las licencias libres no afectan a los usuarios finales. No obstante, es cierto que algunas licencias cuya clasificación es “lingüísticamente” similar a las de software libre -freeware y shareware- prohíben el uso comercial de las versiones gratuitas. Estas licencias no se consideran ni abiertas ni libres (por ejemplo, a menudo el software de este tipo no se distribuye con el código fuente).

“El software libre y el software propietario son incompatibles”
Otro mito es que una licencia libre (y por lo tanto, el software libre) es incompatible con una licencia y el software propietario, ejecutados en un mismo sistema o plataforma informática. Si esto fuera cierto, ninguna aplicación propietario, como las bases de datos de Oracle o las aplicaciones de IBM, podría ejecutarse sobre Linux, OpenBSD o los servidores web Apache. Y viceversa, aplicaciones libres como MySQL no podrían ejecutarse sobre sistemas operativos propietarios como UNIX, Solaris de Oracle o AIX de IBM. Justamente, por ejemplo, Samba existe para relacionar aplicaciones libres y el SO Windows en un mismo sistema o red. Lo que sí que puede suscitar incompatibilidades es la integración o mezcla de software con copyleft y software propietario, lo que comentaremos a continuación.

“No se puede integrar o mezclar código libre y código propietario”
Esta afirmación sostiene que el código libre (en general) no puede mezclarse o integrarse con código propietario en una misma aplicación, sin afectar a dicho código propietario y, por lo tanto, sin violar las condiciones de uso de éste. Una manera más fuerte para expresar esto es afirmar que el software libre, y el código bajo GPL en particular, es “vírico” e “infecta” a otras aplicaciones: cualquier aplicación que integre código GPL vuelve a ser código bajo GPL. Esta afirmación es parcialmente falsa.

Hay que tomar en cuenta los aspectos siguientes:

a) Integración por el usuario final: desde el punto de vista del programa libre, las licencias no restringen sus usos con otras aplicaciones propietarias. La posibilidad de modificación es una condición de ser libre y no hay restricciones sobre su uso. Y es por ello que se ha de distribuir el código fuente con el código objeto o ponerlo a disposición del destinatario. Sin embargo, cualquier integración de código libre (A) con un software propietario (B) podrá ser considerada como una modificación de los dos software en cuestión (¡y realizable únicamente si uno tiene el código fuente de B!). Esto es permitido por la licencia libre del software (A). Sin embargo, dependiendo de las restricciones contenidas en la licencia propietaria (B), dicha modificación puede constituir una infracción de la misma. Esto no es un problema del software libre, sino de la licencia de software propietario.

b) Integración por un intermediario: donde sí que puede haber restricciones relativas a la integración de software de distintos tipos, ya sea libre, abierto o propietario, es respecto de su distribución posterior. Sobre todo, la condición de copyleft robusto de las licencia de tipo GPL prohíbe la “integración” de código bajo la GPL con código propietario en una distribución posterior bajo licencia propietaria, una práctica que se ha llamado la “privatización” del software libre. Esta restricción se aplica a cualquier distribución propietaria del código objeto (sin adjuntar el código fuente) o con condiciones incompatibles con la licencia GPL. Hay ciertas licencias libres que contienen cláusulas que tratan de permitir esta integración, como la LGPL o la MPL en algunas circunstancias, que veremos en el apartado siguiente.

En este sentido, la cuestión de si uno puede integrar un software libre con cualquier otro para su distribución posterior, depende de la forma en que esto se realice. El tratamiento del resultado de esta integración, lo que se considera una “obra derivada”, es complejo y lo estudiaremos a continuación, en el análisis de la condición de copyleft robusto en la licencia GPL y los derechos otorgados en la LGPL.

Asimismo, en cuanto al código bajo licencia propietaria, hay que tener en cuenta los derechos del usuario que descompila el programa con el fin de su interoperabilidad con otro (que puede ser libre) y lo modifica por necesidades legítimas del usuario (para cuyo uso el software se adquirió) y, eventualmente, para la corrección de errores (por ejemplo, si se produce un error cuando interactúa con un software libre)

“Todo el software libre es igual, bajo los términos de la GPL”
Ya hemos comentado que hay variaciones sustanciales entre las licencias libres y veremos a continuación el detalle de estas diferencias. Habría que ser mucho más cuidadoso en el uso del término software libre, así como distinguir a menudo entre licencias libres propiamente dichas (en la interpretación de FSF), licencias abiertas y licencias que no son ni libres ni abiertas. Es importante manejar con claridad los términos código abierto, persistencia y copyleft, que son característicos de estas licencias libres.

“Las licencias libres obligan a publicar sus modificaciones particulares”
Esta es una de las ideas falsas más propagadas sobre el funcionamiento de las licencias libres. Consideremos otra vez la posición de los usuarios finales e intermedios (desarrolladores de programas para terceros):

a) Usuarios finales: la mayoría de las licencias libres no obligan a los usuarios ni a distribuir sus modificaciones o adaptaciones de software libre (obras derivadas, en lenguaje legal), ni a publicarlas o contribuir con ellas al desarrollo de la aplicación modificada. Algunas licencias requieren esto último sólo en relación con correcciones o modificaciones del código central o núcleo del programa. Como veremos, estas obligaciones no se aplican a elementos adicionales agregados al núcleo o a cualquier extensión de la aplicación. Por lo tanto, los usuarios finales no tienen que publicar sus obras basadas en software libre.

b) Los profesionales y las empresas desarrolladores de programas: las personas que desarrollan para clientes tampoco tienen que distribuir al público o a los autores originales cualquier modificación de un software libre, pero sí que tienen que respetar la licencia libre original, muchas de las cuales obligan a proveer el código fuente a los usuarios/clientes destinatarios o, si sólo se distribuye el código objeto, ofrecer el código fuente a cualquier tercero (la GPL) o al destinatario (la MPL). Éste es uno de los requisitos para utilizar software libre y abierto.

“Nadie es responsable por el software libre, ni tiene garantía”
Hay que admitir que esto es cierto, bajo las licencias actuales de software libre, aunque haya dudas legales sobre la efectividad de las Clásulas de negación de garantía y de responsabilidad. Esto ya se ha comentado con respecto al marco jurídico en la Union Europea. El mito, en realidad, consiste en pensar que los licenciantes propietarios aceptan mayor nivel de responsabilidad. Hemos visto que la licencia típica de software propietario también intenta limitar la responsabilidad del licenciante (autor o distribuidor), muchas veces al precio pagado por la aplicación o una suma similar.

Con los sistemas de distribución virtual en Internet, se podría argumentar también que es difícil identificar a los licenciantes y con ello recurrir a alguna indemnización. Muchos sitios de distribución de software libre, como Sourceforge, no son los titulares licenciantes, ni siquiera distribuidores “oficiales”. No obstante, en algunos casos, como el de la FSF o en casos de negocios basados en la distribución de paquetes de software libre como Red Hat o Suse, hay una entidad legal identificable contra quien se podría intentar una acción por daños y perjuicios, si fuera necesario. Además, la obligación de mantener el aviso de autoría (copyright notice) permite identificar a los autores de cualquier componente deficiente, aunque no son necesariamente los que hayan distribuido el programa al perjudicado.

El mismo argumento se aplica a las garantías. Las licencias libres en sí mismas no ofrecen garantías, pero tampoco son de mucha utilidad las de las licencias propietarias. Como se ha visto, muchas veces su garantía contractual está limitada, por ejemplo, a la devolución del precio de compra en caso de una avería, dentro de un límite de 90 días, sin garantizar el funcionamiento adecuado de las aplicaciones.

Por un lado, hay que considerar las garantías obligatorias por ley, que se aplican a software libre y propietario. Por otro lado, las licencias libres permiten a los distribuidores de software libre agregar cláusulas de garantía (con contraprestación económica o no), lo que se hace con muchos paquetes de distribución comercial.

Fuente: La Biblia del Software Libre

Carta a los editores de libros de texto

Estimados amigos,

No nos conocemos personalmente, pero sigo con atención sus ruedas de prensa y leo sus estudios en su web. En algunas jornadas, etc. he coincidido con algún trabajador/a de sus empresas y hemos intercambiado opiniones sobre el futuro de los libros de texto en una escuela en la que todos y cada uno de los estudiantes disponen de un ordenador portátil y conexión a Internet… allí y en su casa (un futuro bastante probable y cercano). En esas ocasiones no me he privado de expresarles mi opinión de que Uds., ahora mismo, tienen dos graves problemas. El primero es que no tienen ni idea de qué pueda ser un ” libro de texto digital”. No se preocupen demasiado por esto: ni Uds. ni nadie. El “libro de texto digital” no existe y posiblemente no existirá jamás. Luego se lo explico. Pero es evidente a la luz de lo que han hecho hasta la fecha. No hay más que ver sus “demos”: han “digitalizado” sus libros de toda la vida (y les han añadido cuatro animaciones en “flash”, tres clips de vídeo y cinco ejercicios autocorrectivos para ver si el niño se acuerda de la definición de sintagma nominal).

El segundo problema es que, como no tienen “producto”, tampoco tienen ni idea de cómo venderlo. Bueno, no tienen ni idea de cómo venderlo sin perder dejar de ganar una enorme cantidad de dinero. En el año 2008, me permito recordarles, recaudaron casi 900 millones de euros de los cidadanos de este país. Lo he leído en una de sus notas de prensa, concretamente la titulada Los editores ponen en marcha una plataforma de contenidos digitales de enseñanza (en el último párrafo). El problema, parece ser, es que la Administración educativa no está dispuesta a seguir pagando sus libros de texto en papel porque se ha gastado una pasta en ordenadores para los niños y las escuelas. Los quiere en formato digital para sus flamantes portátiles y, ¡horror! no está dispuesta a pagar los precios actuales. Creo que la cosa está ahora mismo por unos treinta euros por todos los libros de un alumno (creo que esto es lo que la administración educativa catalana baraja ahora mismo y si no es así, algún amable lector me corregirá).

El objetivo de esta nota, sin embargo, no era informarnos de sus ingresos anuales, sino de su proyecto NEDA, una plataforma que… pero mejor dejar que Uds. lo expliquen:

NEDA esta? concebida como una herramienta multiuso que albergara? un cata?logo de contenidos educativos, contenidos educativos interactivos, biblioteca digital y otros materiales de ensen?anza complementarios al libro de texto que permitira? a profesores, alumnos y padres mejorar o completar los materiales curriculares con actividades de refuerzo.

He resaltado una palabra en su texto para facilitar la comprensión, espero que no les importe. NEDA es una plataforma para vender materiales complementarios al libro de texto, digital o en papel. Queda claro.

Pero el motivo que me haya decidido a escribirles esta carta es otro. Hace un par de días la prensa publicó la crónica de su última rueda de prensa. El titular de la nota que difundió Europa Press es, lo reconocerán, un tanto “fuerte”:

Editores acusan a los poderes públicos de “cómplices de piratería” al fomentar la gratuidad de los contenidos educativos

En la noticia de Europa Press decía:

Los editores han acusado este martes a los poderes públicos de “cómplices de la piratería” porque “al fomentar la gratuidad de los contenidos educativos se anima a los nuevas generaciones a cuestionar la legitimidad de remunerar la creación”…

¿Podrían explicarme cómo fomentando la gratuidad se “anima a cuestionar” la legitimidad de remunerar la creación? Y, de paso, si “creación” es lo que Uds. creen que hacen con los libros de texto? No lo tengo muy claro. Quizá deberían haber dicho “remunerar la edición, reproducción y distribución en papel de los libros” que es, creo, a lo que se dedican.

Y sigue más abajo:

En declaraciones a Europa Press, Ávila [Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE)] ha criticado que las administraciones públicas “gasten el dinero destinado a educación en ordenadores y pretendan que los contenidos se les regalen” y advirtió de que “la máquina sola no da inteligencia” y, por lo tanto, recomendó que “no se primen las herramientas en detrimento de los contenidos educativos”. Además, ha señalado que el cambio tecnológico no puede ser utilizado por las administraciones para convertirse en “malas editoras” de libros de texto.

Por último, el coordinador del informe [presentado en dicho acto y titulado Las situación de los contenidos digitales educativos en los países de la OCDE: perspectiva española], realizado por la Unidad de Psicología del Consumidor y Usuario de la Universidad de Santiago de Compostela, Eduardo Picón, ha apostillado que “no existe a día de hoy ni un marco teórico sólido ni evidencia empírica suficiente de que las TICs mejoren de forma generalizada los procesos de enseñanza y aprendizaje ya que el verdadero valor añadido de estas nuevas tecnologías lo proporcionan los contenidos”.

Permítanme que muestre mi sorpresa: ¿están mordiendo la mano que les da de comer? Es una mala idea. Quizá estén presionando para que la administración continue gastanto esa cantidad obscena e innecesaria de dinero en la era digital del dinero de nuestros impuestos en sus libros de texto en papel. Pero antes, deberían decidir a qué juegan: libros de texto digitales o en papel. Si es lo segundo, no creen portales para vender actividades de refuerzo (digitales, por supuesto) y dediquénse a afirmar que la Internet es mala y que mejor que no se use en educación (habría gente dispuesta a creerles). Si, por el contrario, el formato digital no es tan nefando, pues ya pueden pensar un plan de reestructuración del sector pues pasar de 200 euros año/alumno a 30 supondrá una rebaja notable en sus cuentas de resultados, aunque también se rebajarán sus gastos en papel y distribución. Quizá no necesiten a gran parte de su plantilla, al cambiar de papel a digital… o quizá sí. Igual tiene que seguir enviando a los Reyes Magos a las escuelas.

Y no pienso decir nada de las opiniones del señor Picón, coordinador del informe que la Unidad de Psicología del Consumidor y Usuario de la Universidad de Santiago de Compostela les ha hecho. No conozco sus publicaciones sobre didáctica y nuevas tecnologías y no quiero pronunciarme al respecto. Pero yo, de Uds. me mosquearía de que los informes que encangan les digan solo lo que Uds. quieren oír (o quieran hacer oir a la opinión pública, entonces sería otro tema). No se qué entiende por “suficiente”, ni si las evidencias a las se refieren son proyecto de dotación de TIC y no hacer nada más esperando sentados a que los niños y niñas aprendan solos. Con lo cuál le podrían haber encargado el estudio directamente a Perogrullo.

El error, su error, es creer en las propiedades mágico-didácticas de los “contenidos”. Señores, los contenidos, sin docente, se llaman libros y bibliotecas, hace años que tenemos y, que yo me hay enterado, no han acabado con las escuelas, ni las universidades. Los maestros y maestras educan, sus libros son, o eran en su tiempo, una ayuda. Igual que la Internet ahora. Desgraciadamente para Uds. en Internet hay recursos mucho mejores que sus unidades didácticas, “contenidos” que los maestros usan en sus actividades didácticas. Pero en Internet hay más cosas: hay, por ejemplo, herramientas fantásticas para enseñar y aprender (¿han visto alguna vez Google Maps?), y hay otros docentes y alumnos de todo el mundo, con los que aprender juntos… y eso, sus libros actuales y futuros no lo van a tener. Lo suyo son “los contenidos”. Como la Wikipedia, vamos. Y las actividades didácticas que proponen, que se resuelven… estudiando los contenidos. No muy innovador ni de mucha calidad didáctica, si me permiten.

En fin, creo que el mundo va en una dirección y Uds. están anclados en el pasado. Le ha ido bien, y les va bien ahora mismo, pero pónganse las pilas. Porque, si tengo a la misma distancia, un clic de ratón, una exposición del Museo Británico sobre Egipto, quizá su unidad didáctica sobre el arte egipcio me parezca un poco “cutre” y encima trabajo con la de Inglés. Si tengo las programaciones de otros docentes, quizá la suya me sepa a poco para hacer la mía propia, y si puedo trabajar junto a otras cinco escuelas estudiando un tema “sobre el terreno”, con datos actualizados en tiempo real, y los estudiantes pueden publicar sus resultados en la red, quizá sus actividades sugeridas me sepan a cartón, si en sus libros digitales, cada vez que profundizan en algo, me remiten a vídeos o páginas de la Internet, quizá piense que todo lo que necesito ya está en Internet y que gastarse mis impuestos en algo que se puede conseguir gratis, pues no está claro. El día que los docentes se den cuenta que esos cañones y pizarras digitales se pagan con sus impuestos… En fin.

Por otra parte, tienen razón en un tema. La administración juega a dos barajas (o su mano izquierda hace una cosa y la derecha otra) y no debería ser la autora de los materiales de enseñanza. Lo mejor que podría hacer es subvencionar a los grupos de docentes más didácticamente innovadores para que  los hicieran y los compartieran gratuitamente por la red. De hecho dichos grupos ya lo están haciendo sin que les ayuden demasiado desde arriba. Dicen que “el conocimiento quiere ser libre”. Quizá sea cierto. Lo que si es cierto es que la red ha cambiado las reglas del juego. Y Uds. se han dado cuanta tarde: no tenían preparada ninguna estrategia para los nuevos tiempos.

Finalmente, permítanme una reflexión final. Eso que están “buscando”, el libro de texto digital, no lo encuentran porque no existe. Y no existe porque quizá no tenga sentido en estos tiempos que vivimos. En la época en la que el acceso a la información era costoso y difícil, un libro de texto tenía mucho sentido: todo lo que merece ser sabido en el curso en un solo sitio, ordenadito y semidigerido. Gran ayuda para los docentes. Eso, hoy, en la era Internet, es sencillamente impensable. Pretender que paguemos esas cantidades por ello, más todavía. La administración y los ciudadanos no tragaremos si no nos ofrecen algo más. Quizá deban “repensarse” como empresas de servicios y dejar de verse como empresas que elaboran industrialmente un producto material, caro, idéntico, inflexible y, en demasiadas ocasiones, malo, para todos los estudiantes. Ya deben haber notado que pasar los libros actuales al formato digital no funciona: las posibilidades del soporte dejan en evidencia sus PDFs encerrados en lectores Flash. Es más, no pongan demasiadas esperanzas en plataformas neutrales, objetos de aprendizaje estandarizados y desagregación de contenidos, ni en ofrecer sus libros dentro de una plataforma, es la idea misma de limitar el uso educativo de la red a un conjunto de contenidos,  estáticos e iguales  para todos, que se pueden conseguir gratis en cualquier parte, la que no tiene sentido. Agregen valor y hablaremos.

Paul Graham, en Post-Medium Publishing, estableció el criterio de manera muy clara:

“Cuando vea una iniciativa que utiliza las nuevas tecnologías para dar a la gente algo que quiere y que no había tenido antes, probablemente esté viendo un vencedor. Y cuando vea algo que es una mera reacción a la nuevas tecnologías, en un intento de preservar una fuente existente de beneficios, probablemente esté viendo a un perdedor”.

El problema es que los docentes que quieren libros de texto digitales son precisamente los menos innovadores y los menos comprometidos con el aprendizaje de sus alumnos (esto levantará algunas ampollas, pero alguien tiene que decirlo). Eso los padres lo descubrirán pronto, si no lo han descubierto ya. Del mismo modo que los centros que se niegan a usar los portátiles deberán dar explicaciones a las AMPAS. Y las escuelas que se aferren a los libros de texto teniendo toda la Internet a su disposición, posiblemente tengan pronto mala fama.

Perdónenme por el tono indignado de esta carta, pero han llamado públicamente “complices de piratería” a mis representantes políticos y, aunque no me gusta gran parte de lo que hacen, siguen siendo mis representantes y, en este caso, si se esfuerzan por conseguir materiales educativos de calidad y más baratos en lugar de hacerles a Uds. más ricos, les aseguro que tienen todo mi apoyo.

Un comentario final. No deberían morder todas las manos. De los proyectos del tipo “portátiles sí, pero innovación didáctica ninguna” como el catalán Educat 1X1, y su futuro iTunes de los libros de texto, la plataforma Empúries (otras comunidades autónomas también mercen tirones de oreja, pero no es el momento), aunque no les gusten por su pretensión de bajar sustancialmente los precios de los libros de texto (digitales) deberían besar por dónde pisan. Siguen creyendo que los docentes necesitamos libros de texto. Eso es muy bueno para Uds. Aunque, si tienen que besar algún suelo, les recomiendo las moquetas de Aguirre, Camps y Valcárcel. Y no le regalen nada a Camps, por favor. Ya tiene bastantes lios.

Atentamente,

Autor: Jordi Adell
http://elbonia.cent.uji.es/jordi/2010/06/06/carta-a-los-editores-de-libros-de-texto/
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Ante los muchos pedidos, agrego un enlace de descarga aquí

Victoria histórica del software libre frente a las patentes del software libre en EEUU

Hispalinux

El futuro del software libre se encontraba seriamente cuestionado desde el año 2007 por uno de los pleitos de patentes más meditados y más duros que podían entablarse contra la viabilidad del sotware libre desde el mundo de las patentes de software.

La demanda fue dirigida contra las empresas NOVELL y RED HAT, en concreto se las acusaba de vulnerar con sus productos Red Hat Linux system; el Novell Suse Linux Enterprise Desktop y el Novell Suse Linux Enterprise Server propiedad industrial titularidad de “IP Innovation LLC” y “Technology Licensing Corporation”, en concreto las patentes 5.072.412, 5.394.521 y 5.533.183.

Os aportamos copia de la demanda y de las patentes basura con que pretendía cierta industria del software propietario (del tipo monopolista) herir gravemente el proyecto tecnológico y jurídico del software libre. Asimismo el escrito donde se desarrolla la construcción de la demanda y las contestaciones de las demandadas, todo ello en exclusiva para Hispalinux. Basta leer los cuestionarios dirigidos a los miembros del jurado (el cross examination) para percibir un tufo familiar etrás de todo esto y que no tiene nada que ver con “IP Innovation LLC” y “Technology Licensing Corporation”

La oposición de NOVELL y RED HAT se basaba fundamentalmente en la falta de verdadero contenido inventivo y especialmente en la carencia de novedad de las patentes mencionadas. Con un examen de la largo y amplísimaexperiencia inventiva y de innovaciones radicales del software libre, Novell y Red Hat pudieron demostrar que era imposible que sus productos se hubieran beneficiado de la labor inventiva de los demandantes.

Aunque buena parte de las discusiones se mantuivieron bajo sello, esto es confidenciales, os podemos confirmar que el abogado de los demandantes recurrió al habitual ataque a la teoría y la práctica de software de código abierto. La idea de atacar las bases teóricas del software libre resultaba estratégicamente bastante óptima por cuanto el jurado había sido seleccionado sobre bases que implicaban que no tenía conocimiento previo ni experiencia con el software de código abierto. Así, los demandantes pretendieron dibujar el movimiento software libre como un proceso de expropiación involuntaria de la obra intelectual de los programadores, que eran privados con fines de lucro de sus obras como autores. Y esto era posible, según estos abogados en una forma que si bien todavía no era directamente ilegal, desde luego resultaba éticamente incompatible con el ordenamiento jurídico nortemericano. Por otra parte tergiversaron las críticas de Red Hat y de Novell relativas al sistema de patente de los EE.UU. por cuanto lo que esconde el software libre son las ideas de Kart Marx y una ideología jurídica profundamente antiamericana. Afortunadamente, tanto Red Hat como Novell dejaron clara la radical legalidad de los desarrollos con base en código abierto y el software libre, así como la vinculación democrática, radicalmente respetuosa con los derechos de autor y la propiedad intelectual de los programadores que voluntariamente deciden aunar sus esfuerzos en esta esperanza tecnológica de la humanidad, que es el software libre.

Os dejamos asimismo la sentencia del jurado de lo que ya es uno de los casos paradigmáticos de la viabilidad legal del software libre.

http://hispalinux.es/node/723

50 lugares donde uno no esperaría que usen GNU/Linux

La empresa de investigación de negocios y medios Focus publicó una lista de 50 sitios que usan GNU/Linux en vez de Mac o Windows. Algunos no son tan desconocidos, pero otros sorprenden. Además, hay para todos los gustos: organismos gubernamentales de todo el mundo, consumidores comunes, empresas e instituciones educativas. ¿Será una señal de que el mercado de sistemas operativos está empezando a cambiar? Quizá no es para tanto, pero al menos es un buen comienzo.

El departamento de defensa de Estados Unidos
Se dice que es la “mayor base única instalada de Red Hat Linux” del mundo. Y fue una elección consciente. Como explica el brigadier general Nick Justice, funcionario a cargo, “el software de código abierto es parte de la red integrada que conecta nuestro sistema de comando y control y le permite funcionar con efectividad, dado que hay vidas humanas dependiendo de él”.

La flota de submarinos nucleares de EEUU
También usa GNU/Linux, como reveló FreeSoftwareMagazine.com.

La ciudad de Munich, Alemania
Migró 14 mil equipos de escritorio a Debian, que fue elegida por costo y por sus posibilidades de customización.

España
El gobierno de Extremadura no sólo usa GNU/Linux, sino que tiene su propia distribución: LinEx, basada en Debian y con GNOME.

Administración Federal de Aviación, EEUU
Anunció en 2006 su migración a Red Hat Enterprise Linux, diciendo que le llevó un tercio del tiempo previsto y le hizo ahorrar 15 millones de dólares.

Parlamento francés
Optó por migrar a Ubuntu en noviembre de 2006, tanto por costos como por superioridad tecnológica.

Banco estatal Industrial y Comercial de China
El mayor banco del país asiático implementó GNU/Linux en 2005, en sus 20 mil sucursales minoristas.

Escuelas y facultades paquistaníes
En 2002, el gobierno de Pakistán lanzó una Unidad de Movilización de Recursos Tecnológicos para promover la difusión del software open source en el país. Como resultado, la mayoría de las instituciones educativas lo usan allí, sobre todo por una cuestión de costos.

Cuba
El país centroamericano[1] tiene su propia distro, llamada Nova, usada para reemplazar Windows desde febrero de 2009. Según la publicación Caribbean Net News, la razón principal no fueron los costos ni la robustez, sino que lo consideran el último frente en la batalla contra la hegemonía de Estados Unidos.

Ministerio de Educación y Ciencia de Macedonia
En noviembre de 2007, Ubuntu comunicó que cada estudiante macedonio usaría equipos con su plataforma como parte de un proyecto del gobierno.

Servicio postal de EEUU
Un ejempo de alguien que solía ser leal a Windows, pero migró por razones puramente técnicas. Fue en servidores a lo largo de todo el país.

Cortes federales de EEUU
Lo usan desde 2003 para las tareas administrativas, como rastreo de casos, gestión, finanzas y contabilidad.

Gobierno de ciudad de México
Hacia el 2001 decidió dejar de gastar en licencias de Windows y, según palabras del coordinador técnico de la migración, José Barberán, “usar el dinero para programas de bienestar social”.

Gobierno de la ciudad de Garden Grove, California
Fue un proyecto pionero, ya que data de 1995. La razón principal fue el costo.

Gobierno de la ciudad de Largo, Florida
Concretamente, lo usa en terminales informáticas que van arriba de los automóviles policiales.

Correo checo
El servicio postal de la república Checa usa SuSe desde 2005 en 4000 servidores ubicados en 3400 oficinas a lo largo del país, así como en 12 mil terminales cliente utilizadas por 20 mil empleados.

Escuelas rusas
En 2007, Rusia anunció que todas sus escuelas usarían GNU/Linux, para evitar que usen copias no autorizadas de Windows.

Universidades alemanas
Desde 2007, unos 600 mil estudiantes alemanes de 33 universidades están soportados por sistemas de Novell SuSe Linux Enterprise Desktop. Fue elegido porque se consideró una arquitectura más flexible que las propietarias.

Filipinas
Usa Ubuntu y Fedora en las escuelas desde 1997, debido a los menores costos de instalación y mantenimiento.

Georgia
El antiguo estado soviético usa Kubuntu, Ubuntu y Fedora desde 2004 en sus escuelas.

El estado hindú de Tamil Nadu
Debido a su oposición a la política de bundling de Microsoft, este gobierno decidió distribuir a los estudiantes 100 mil portátiles con Linux.

Escuelas suizas
En septiembre de 2008, el distrito suizo de Geneva convirtió 9000 de sus computadoras a Linux.

Bolzano, Italia
En 2005 migró a Linux en sus escuelas.

Kerela, India
Desde septiembre de 2006, 1,5 millones de estudiantes ya no usan Windows y sólo usan software libre.

One Laptop Per Child
Usa Linux en su OLPC XO-1, distribuida a millones de niños del mundo.

Escuelas de Indiana, EEUU
Mediante un programa estatal, 20 mil estudiantes migraron a Linux a partir de agosto de 2006.

Novell
Anunció en 2006 que toda la compañía migraría de Windows a Linux. Se trata de una gran migración, considerando el tamaño de la empresa.

Google
El cluster de servidores usado por Google corre bajo una versión customizada de Ubuntu a la que denomina “Goobuntu”.

IBM
Además de trabajar mucho en el desarrollo de Linux, IBM lo usa internamente en muchos escritorios y servidores.

Panasonic
El gigante de la electrónica dejó de usar NT porque ya no servía a sus necesidades de correo de voz. Y, dado el costo de la renovación de licencias, decidió poner a sus ingenieros a desarrollar su propio sistema basado en Linux.

Virgin America
Esta aerolínea norteamericana de bajo costo usa Linux para su sistema de entretenimiento en vuelo, que funciona con Red Hat y Fedora.

Cisco
El vendor de networking migró a Linux para sus servidores debido a que en su momento la impresión en red no le funcionaba bien con NT.

ConocoPhillips
Usa Linux para su masivo cluster de servidores, que exploran la tierra para encontrar nuevas fuentes de petróleo.

Omaha Steaks
Este vendedor por catálogo de cortes de carne se pasó a Linux en 2001 para sus servidores, luego de venir usando IBM AS/400.

Amazon
La librería online usa Linux casi en todos los aspectos de su negocio, y comenzó a utilizarlo en el 2000.

Peugeot
En 2007 anunció que instalaría 20 mil copias de Novell Desktop Linux y 2500 de SuSe Linux Enterprise Server.

Wikipedia
La enciclopedia online migró 400 servidores a Ubuntu en 2008, luego de haber usado Red Hat y Fedora.

Bolsa de New York
Usa Red Hat Enterprise Linux para su plataforma de compraventa de acciones.

Burlington Coat Factory
Es una tienda estadoinidense con 280 sucursales, y usa Linux en sus centros de distribución y en algunas de sus tiendas.

Raymour and Flannigan
Es una distribuidora de muebles de Estados Unidos, y migró sus servidores a Linux en 2002.

Tommy Hilfiger
Es un magnate de la moda que eligió Linux para su infraestructura de e-business.

Toyota Motor
Usa Linux para conectar concesionarias de autos con las fábricas.

Travelocity
Usa Linux en sus servidores para mejorar la flexibilidad y disminuir el tiempo de llegada de sus productos al mercado.

Netbooks
Aunque suelen venderse con Windows pre instalado, también existen con Xandros, Linpus o Ubuntu.

Equipos Dell
Dell y otros fabricantes venden algunos equipos portátiles y de escritorio con Ubuntu y otras distribuciones.

CERN
Usa Linux para aplicaciones masivas de misión crítica, como el manejo del gran colisionador de hadrones que costó 10 mil millones de dólares.

Internet Archive
Este sitio, que ofrece la posibilidad de ver versiones viejas de otros sitios web, usa una multitud de servidores x86 bajo Linux.

ASV Roboat
Es una embarcación que recolecta datos sobre la población de ballenas en el Pacífico. Usa Linux porque le permite investigar grandes áreas geográficas por largos periodos y a bajo costo.

La IBM iDataPlex de Toronto
La mayor supercomputadora de Canadá, que puede hacer más de 300 billones de cálculos por segundo también usa Linux.

por Laura Siri – ITSitio.com Open Source

[1] Cuba no es un pais centroamericano

Software Libre

El software libre (en inglés free software, aunque en realidad esta denominación también puede significar gratis, y no necesariamente libre, por lo que se utiliza el hispanismo libre software también en inglés) es la denominación del software que respeta la libertad de los usuarios sobre su producto adquirido y, por tanto, una vez obtenido puede ser usado, copiado, estudiado, cambiado y redistribuido libremente. Según la Free Software Foundation, el software libre se refiere a la libertad de los usuarios para ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y mejorar el software; de modo más preciso, se refiere a cuatro libertades de los usuarios del software: la libertad de usar el programa, con cualquier propósito; de estudiar el funcionamiento del programa, y adaptarlo a las necesidades; de distribuir copias, con lo cual se puede ayudar a otros y de mejorar el programa y hacer públicas las mejoras, de modo que toda la comunidad se beneficie (para la segunda y última libertad mencionadas, el acceso al código fuente es un requisito previo).[1]

El software libre suele estar disponible gratuitamente, o al precio de costo de la distribución a través de otros medios; sin embargo no es obligatorio que sea así, por lo tanto no hay que asociar software libre a “software gratuito” (denominado usualmente freeware), ya que, conservando su carácter de libre, puede ser distribuido comercialmente (“software comercial”). Análogamente, el “software gratis” o “gratuito” incluye en ocasiones el código fuente; no obstante, este tipo de software no es libre en el mismo sentido que el software libre, a menos que se garanticen los derechos de modificación y redistribución de dichas versiones modificadas del programa.

Tampoco debe confundirse software libre con “software de dominio público“. Éste último es aquel software que no requiere de licencia, pues sus derechos de explotación son para toda la humanidad, porque pertenece a todos por igual. Cualquiera puede hacer uso de él, siempre con fines legales y consignando su autoría original. Este software sería aquel cuyo autor lo dona a la humanidad o cuyos derechos de autor han expirado, tras un plazo contado desde la muerte de este, habitualmente 70 años. Si un autor condiciona su uso bajo una licencia, por muy débil que sea, ya no es del dominio público.

Historia

Entre los años 60 y 70 del Siglo XX, el software no era considerado un producto sino un añadido que los vendedores de las grandes computadoras de la época (las mainframes) aportaban a sus clientes para que éstos pudieran usarlos. En dicha cultura, era común que los programadores y desarrolladores de software compartieran libremente sus programas unos con otros. Este comportamiento era particularmente habitual en algunos de los mayores grupos de usuarios de la época, como DECUS (grupo de usuarios de computadoras DEC). A finales de los 70, las compañías iniciaron el hábito de imponer restricciones a los usuarios, con el uso de acuerdos de licencia.

Allá por el 1971, cuando la informática todavía no había sufrido su gran boom, las personas que hacían uso de ella, en ámbitos universitarios y empresariales, creaban y compartían el software sin ningún tipo de restricciones.

Con la llegada de los años 80 la situación empezó a cambiar. Las computadoras más modernas comenzaban a utilizar sistemas operativos privativos, forzando a los usuarios a aceptar condiciones restrictivas que impedían realizar modificaciones a dicho software.

En caso de que algún usuario o programador encontrase algún error en la aplicación, lo único que podía hacer era darlo a conocer a la empresa desarrolladora para que esta lo solucionara. Aunque el programador estuviese capacitado para solucionar el problema y lo desease hacer sin pedir nada a cambio, el contrato le impedía que mejorase el software.

El mismo Richard Stallman cuenta que por aquellos años, en el laboratorio donde trabajaba, habían recibido una impresora donada por una empresa externa. El dispositivo, que era utilizado en red por todos los trabajadores, parecía no funcionar a la perfección, dado que cada cierto tiempo el papel se atascaba. Como agravante, no se generaba ningún aviso que se enviase por red e informase a los usuarios de la situación.

La pérdida de tiempo era constante, ya que en ocasiones, los trabajadores enviaban por red sus trabajos a imprimir y al ir a buscarlos se encontraban la impresora atascada y una cola enorme de trabajos pendientes. Richard Stallman decidió arreglar el problema, e implementar el envío de un aviso por red cuando la impresora se bloqueara. Para ello necesitaba tener acceso al código fuente de los controladores de la impresora. Pidió a la empresa propietaria de la impresora lo que necesitaba, comentando, sin pedir nada a cambio, qué era lo que pretendía realizar. La empresa se negó a entregarle el código fuente.

En ese preciso instante, Richard Stallman se vio en una encrucijada: debía elegir entre aceptar el nuevo software privativo firmando acuerdos de no revelación y acabar desarrollando más software privativo con licencias restrictivas, que a su vez deberían ser más adelante aceptadas por sus propios colegas.

Con este antecedente, en 1984, Richard Stallman comenzó a trabajar en el proyecto GNU, y un año más tarde fundó la Free Software Foundation (FSF). Stallman introdujo la definición de free software y el concepto de “copyleft“, que desarrolló para otorgar libertad a los usuarios y para restringir las posibilidades de apropiación del software.[2]

Libertades del software libre

De acuerdo con tal definición, el software es “libre” si garantiza las siguientes libertades:[1]

Libertad Descripción
0 la libertad de usar el programa, con cualquier propósito.
1 la libertad de estudiar cómo funciona el programa y modificarlo, adaptándolo a tus necesidades.
2 la libertad de distribuir copias del programa, con lo cual puedes ayudar a tu prójimo.
3 la libertad de mejorar el programa y hacer públicas esas mejoras a los demás, de modo que toda la comunidad se beneficie.
Las libertades 1 y 3 requieren acceso al código fuente porque estudiar y modificar software sin su código fuente es muy poco viable.

Ciertos teóricos usan este cuarto punto (libertad 3) para justificar parcialmente las limitaciones impuestas por la licencia GNU GPL frente a otras licencias de software libre (ver Licencias GPL). Sin embargo el sentido original es más libre, abierto y menos restrictivo que el que le otorga la propia situación de incompatibilidad, que podría ser resuelta en la próxima versión 3.0 de la licencia GNU GPL, causa en estos momentos graves perjuicios a la comunidad de programadores de software libre, que muchas veces no pueden reutilizar o mezclar códigos de dos licencias distintas, pese a que las libertades teóricamente lo deberían permitir.

En el sitio web oficial de Open Source Initiative está la lista completa de las licencias de software libre actualmente aprobadas y tenidas como tales.[3]

El término software no libre se emplea para referirse al software distribuido bajo una licencia de software más restrictiva que no garantiza estas cuatro libertades. Las leyes de la propiedad intelectual reservan la mayoría de los derechos de modificación, duplicación y redistribución para el dueño del copyright; el software dispuesto bajo una licencia de software libre rescinde específicamente la mayoría de estos derechos reservados.

La definición de software libre no contempla el asunto del precio; un eslogan frecuentemente usado es “libre como en libertad, no como en cerveza gratis” o en inglés “Free as in freedom, not as in free beer” (aludiendo a la ambigüedad del término inglés “free“), y es habitual ver a la venta CD de software libre como distribuciones Linux. Sin embargo, en esta situación, el comprador del CD tiene el derecho de copiarlo y redistribuirlo. El software gratis puede incluir restricciones que no se adaptan a la definición de software libre —por ejemplo, puede no incluir el código fuente, puede prohibir explícitamente a los distribuidores recibir una compensación a cambio, etc—.

Para evitar la confusión, algunas personas utilizan los términos “libre” (software libre) y “gratis” (software gratis) para evitar la ambigüedad de la palabra inglesa “free”. Sin embargo, estos términos alternativos son usados únicamente dentro del movimiento del software libre, aunque están extendiéndose lentamente hacia el resto del mundo. Otros defienden el uso del término open source software (software de código abierto). La principal diferencia entre los términos “open source” y “free software” es que éste último tiene en cuenta los aspectos éticos y filosóficos de la libertad, mientras que el “open source” se basa únicamente en los aspectos técnicos.

En un intento por unir los mencionados términos que se refieren a conceptos semejantes, se está extendiendo el uso de la palabra “FLOSS” con el significado de free/libre and open source software e, indirectamente, también a la comunidad que lo produce y apoya.

Jornadas de Software Libre y Open Source (Mar del Plata)

Entre el 18 y 19 de Noviembre de 2009, se realizó una jornada de SL y OS, organizada por la UTN.

Para ver los disertantes: softwarelibre.mdp.utn.edu.ar

29 de Julio

Hoy otro año más… un año menos que no te encontramos entre los vivos…

Este es mi muy humilde homenaje al Dr. René Favaloro.
Gracias, muchísimas gracias!!!

Una gran prueba…

Ya pasó una semana de este estado de emergencia (nuevo??) y algunos nos estamos estamos preguntando los beneficios o desventajas que esto nos traeré al volver de las vacaciones de invierno…

Algunos padres/alumnos interpretaron el mensaje, tareas para realizar durante dos semanas…
Otros… no importa dejemoslo así…

Ahora al volver los directivos y docentes quieren ver el desenvolvimiento en este período.
Evaluar las actividades, calificar de un modo apropiado el repaso de conocimientos dado.
Al menos eso pensamos algunos!!

Pero esta situación nos va a dejar más de una enseñanza. Nos permitirá mostrar el grado/nivel de compromiso con las NTIC de algunos docentes, padres y alumnos:
Va a mostrar los que muchos estamos pidiendo desde hace tiempo: gente, si quieren estar cerca de los alumnos o hijos, compartan con ellos algún interés. Y a ellos las TIC los atrae mucho…..
No es LA solución, pero es un gran paso.
Los docentes debemos dejar d epensar solo en la carga horaria en la clase y quejarse si hay algo que hacer fuera del establecimiento… empecemos a profesionalizarnos, a ser HABILES portadores de herramientas educactivas y no solo TRANSMISORES de contenidos.
La seguimos???

Rol docente en las TIC …. empecemos algo por decir.

El Rol docente en… tantos discursos, tantas charlas donde se lo utiliza con la intensión de “señalar” el camino.

El rol de docente no es solo aquel momento en el que se sitúa frente a un grupo de alumnos, frente a un grupo de pares, o al momento de la preparación de la siguiente clase o en la corrección de tareas.

El docente es un individuo, pensante, con historia, con sueños, con familia y con amigos; y eso se refleja en su actividad.

Esa historia que transitó, y en la mayoría de los docentes en funciones, no circuló por “esa cosa” de la tecnología.

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